jueves, 10 de junio de 2021

Montañas aigapoian faihga montañozas jghao

 

Montaña

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Vista de parte del Himalaya, con el Everest (cerca del centro) y de la meseta tibetana desde la Estación Espacial Internacional.
Vista de alpinistas (esquina inferior derecha) moviéndose entre una rimaya y una crevasse en el Alpamayo (Perú), considerada en 1968 por la revista alemana Alpinismus la «montaña más bella del mundo»1
El monte Logan (Canadá), la montaña con el mayor perímetro en la Tierra
El monte Kailash (6714 m), en pleno corazón del Tíbet, es posiblemente la montaña más sagrada del mundo —donde habita Shiva, el dios de la destrucción— considerada así por budistashinduistasjainistas y bonistas. Es la única gran montaña que no tiene ningún intento conocido de ascenso, por respeto a tales creencias.Nota 1
Los peldaños de ascensión al monte Tai, la montaña con más afluencia, con más de dos millones de visitantes anuales.

Una montaña es una forma topográfica del relieve terrestre positiva, una eminencia natural que se caracteriza por su altitud y, más generalmente, por su altura relativa, o incluso por su volumen, pendiente, espaciado o continuidad.2​ Aparecen como parte de un conjunto —una cadena montañosa, sea cordillera, macizo, sierra...— o formando un relieve aislado.Nota 2Nota 3Nota 4Nota 5​ No existe una definición única de montaña, un término que apareció en Europa entre los siglos X y XII, y son numerosos los localismos y regionalismos usados para describir este accidente geográfico, que puede referirse tanto a una cumbre empinada como a una elevación simple del terreno como una colina, así como al medio en su conjunto. Según sean los procesos que conducen a su orogénesis las montañas toman formas muy diferentes: desde escarpes de los márgenes continentales y rifts en dominios extensivos, hasta cadenas de colisión y plegamiento, pasando por arcos insulares con volcanes de tipo explosivo en las fases de subducción, sin olvidar el volcanismo de punto caliente del tipo efusivo o las intrusiones expuestas por la erosión. Con la isostasia, las montañas experimentan fenómenos de levantamiento y adelgazamiento de la corteza que finalmente conducen a su desaparición. Las cadenas montañosas más antiguas de la Tierra se remontan al Paleozoico, y cuanto más antiguas son, tanto más bajas y redondedas tendrán sus siluetas.

La proporción de tierras emergidas situadas a más de 1000 m sobre el nivel del mar es de aproximadamente una cuarta parte del total,34​ y el terreno montañoso comprende cerca del 33% de Eurasia, del 24% de América del Norte, del 19% de América del Sur y del 14% de África.5​ Un 10 % de la población mundial habita en regiones montañosas. Todos los ríos mayores nacen en áreas montañosas y más de la mitad de la humanidad depende del agua de las montañas, debido a que su purificación es más económica que el agua de mar; en zonas áridas y semiáridas, esta proporción se eleva a alrededor del 90%.67

El clima que experimentan las zonas montañosas —con temperaturas de promedio más bajas (5 °C/km de altitud) y precipitaciones más altas que las llanuras cercanas debidas a la altitud—, también juega un papel importante en su configuración. Ese clima específico —generalmente marcado por la estadificación altitudinal— y sus pendientes difíciles de acceder hicieron casi imposible su explotación humana intensiva, y ahora son la causa de que muchas montañas alberguen una amplia variedad de ecosistemas y una importante biodiversidad, aunque con un frágil equilibrio ecológico.8​ Muchas especies animales encuentran en ellas menos presión y algunos grandes mamíferos (caprinosciervosllamaslobosososleopardos de las nievespumavicuñasyaks), se han convertido en sus emblemas. Alrededor del 30% de las áreas protegidas del mundo están en las zonas de montaña,910​ y aunque son una fuente indispensable de agua dulce, madera y minerales, siguen considerándose un hábitat hostil que requiere de esfuerzos de adaptación significativos por parte de las poblaciones humanas: las desigualdades son más pronunciadas en las montañas y los desastres naturales son más frecuentes en ellas.4

Las montañas han sido, y son, un elemento sagrado central de muchas religiones y creencias.11​ Para muchas, el aspecto más simbólico es la cumbre de la montaña porque se identifica como lo más cercano al Cielo,12​ en particular donde residen los dioses y los espíritus —como en el monte Olimpo en la mitología griega13​— o en donde los santos y profetas encontraron a Dios y se consagraron a su obra1114​ —como Moisés en el monte Sinaí en el judaísmo,15​ o especialmente Jesús en el monte Tabor o Mahoma en Jebel El Nour—. A veces la montaña se considera el eje del mundo,12​ como el monte Meru —a menudo identificado con el monte Kailash en el budismo, el jainismo y el hinduismo—, que hace de él la residencia de Shiva.16​ En algunos casos, la montaña sagrada es puramente mítica, como el Hara Berezaiti en el zoroastrismo. Los volcanes, como el monte Etna en Italia, también se consideraron sagrados, bien como hogar de dioses —el Etna era el hogar de Vulcano, el dios romano del fuego y la fragua— o bien como puertas de entrada al Inframundo.

Las montañas han inspirado durante mucho tiempo miedo a los seres humanos y siguieron siendo en gran parte desconocidas hasta los primeros estudios científicos serios en el siglo XV. A partir de ese momento, su representación artística se volvió más realista. En las zonas aisladas y vírgenes, la explotación maderera y minera supuso la apertura de pistas forestales y caminos y, a finales del siglo XIX, fueron el corazón del desarrollo de la energía hidroeléctrica. La llegada del ferrocarril, que logró atravesar las cordilleras más difíciles y que garantizaba las conexiones hasta en los inviernos más duros, supuso la gradual ocupación de las zonas más propicias. Después, fueron objeto de conquistas con el advenimiento del alpinismo y la fundación de los clubes de montaña. La moda de la estancias en sanatorios de montaña y del hidrotermalismo, llevó a las montañas a las élites y, ya en el siglo XX, con accesos más fáciles, a la afluencia masiva con el establecimiento de las estaciones dedicadas principalmente a los deportes de invierno —que a menudo alteraron los paisajes montañosos de las regiones templadas—. Hoy día la montaña está muy ligada al ocio y a la práctica del deporte, siendo los más comunes el montañismo, la escalada, el trail running, el barranquismo y el esquí, aunque también son habituales los deportes de motor, como las subidas o campeonatos de montaña y muchos recientes deportes de aventura, prácticas que acercan al hombre a la naturaleza menos alterada. Con el auge de la práctica del montañismo, en todo el mundo hay coleccionistas de picos (peakbaggers) que completan ascensos a conjuntos de montañas, como las Siete Cumbres, los 14 ochomiles, los 96 Fourteener, las 100 montañas famosas de Japón, los 128 cuatromiles alpinos, los 129 tresmiles pirenaicos, los 227 Tops munros o los 1554 marilyns.

El pico más alto del mundo es el monte Everest en el Himalaya, con una altitud de 8848 m en relación con el nivel del mar, condición que se conoce desde 1856. Hay más de 1 000 000 montañas en el mundo con nombre,17​ de las que solo 14 superan los 8000 m (con nueve cumbres más secundarias), más de cien los 7000 m —todas en Asia, en las cordilleras del Himalaya, KarakorumHindu KushKunlunPamir y Tian Shan—, y son más de 110 los seismiles andinos y 82 los cuatromiles alpinos oficiales (con 46 más no oficiales). También destacan los 1524 picos ultraprominentes —prominencia de más de 1500 m— con los mayores desniveles y muchas de las caras más majestuosas, objeto de conquista de escaladores.

De las grandes montañas, la más visitada a pie del mundo es el monte Fuji, que recibe anualmente a más de 300 000 visitantes, seguida del monte Monadnock (965 m), con 125 000; ascienden al Kilimanjaro y al monte Hood (3429 m) más de 25 000 y 20 000 montañeros respectivamente.18​ Otras montañas reciben más afluencia, como el monte Tai (1545 m) —la más sagrada de las montañas taoístas, que si se ascienden sus más de 6600 peldaños, se vive más de 100 años, y a la que se puede llegar por un teleférico—, con una estimación de hasta dos millones de visitantes; el monte Tako (599 m), situado a menos de una hora de Tokio que recibe a dos millones y medio de visitantes y que cuenta con un funicular; el mountain Table (1085 m), atracción turística de Ciudad del Cabo con más de 800 000 visitantes —a la que se llega por un teleférico—; el monte Snowdon (1085 m), el pico más alto de Gales, que recibe más de 600 000 visitantes al año —al que se puede llegar en un tren de cremallera— o el pico Pikes (4303 m) que atrae a más de medio millón de turistas19​ —sede de la Pikes Peak International Hill Climb, una importante competición automovilística, y al que se accede por carretera y por ferrocarril—. Otros muchos picos son lugares de peregrinaciones masivas, como el pico de Adán (2243 m), en Sri Lanka, con más de 5500 escalones, el Croagh Patrick (764 m), en Irlanda, con 100 000 visitantes,20​ o el volcán Hallasan (1950 m), en Corea del Sur.

La Unesco, en 2002, declaró el 11 de diciembre como Día Internacional de las Montañas y, en diciembre de 2019, inscribió la práctica del alpinismo como patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad.21​ Además, 68 montes, montañas y áreas montañosas han sido declarados también patrimonio de la HumanidadNota 6​ y 126 biomas de montaña están afectados por algún bien declarado patrimonio inmaterial.22

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Matías Ramón Mella

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Matías Ramón Mella
Ramon Matias Mella.jpg
Matías Ramón Mella
General
Años de servicio1835-1864
LealtadLos Trinitarios, Causa Dominicana
Lugar de operaciónRepública Dominicana
CondecoracionesPadre de la Patria, Coronel del Ejército Dominicano
MandosTropas Restauradoras
ConflictosGuerra de la Independencia DominicanaGuerra de la Restauración
Información
Nacimiento25 de febrero de 1816
Bandera del Imperio español Santo DomingoProvincia de Santo DomingoImperio Español
Fallecimiento4 de junio de 1864
(48 años)
Santiago de los CaballerosProvincia de Santo DomingoImperio Español
OcupacionesPolítico y militar

Coat of arms of the Dominican Republic.svg

Matías Ramón Mella Castillo (Santo Domingo de Guzmán, 25 de febrero de 1816 - Santiago de los Caballeros, 4 de junio de 1864) fue un militar y político dominicano. Es uno de los Padres de la Patria de la República Dominicana junto a Juan Pablo Duarte y Francisco del Rosario Sánchez.

Como miembro del movimiento independentista, Mella encarnó la expresión militante y decidida, siendo conocido por haber disparado su trabuco la noche del 27 de febrero de 1844 en la Puerta de la Misericordia, que dio comienzo de esta forma a la revuelta por la independencia. De los fundadores de la República, Mella fue el más apto para las actividades militares. Su habilidad como estratega contribuyó significativamente a lograr la independencia dominicana, hecho que puso fin a la ocupación haitiana.

Más tarde, se incorporó al movimiento restaurador contra la anexión a España, realizada por el terrateniente Pedro Santana en 1861.

Familia y primeros años[editar]

Mella nació el 25 de febrero de 1816 en Santo Domingo, hijo de Francisca Castillo y Antonio Mella Álvarez.

En 1835, en plena dominación haitiana, fue nombrado "Preposé, o encargado de la comunidad de San Cristóbal. Allí se dedicó al negocio del corte de madera, actividad de la que también se ocupaba Antonio Duvergé, lo que hace suponer que ambos líderes se conocieron entonces. Mella era hábil con el sable y la espada.

Hacia 1836, contando con veinte años de edad, Mella contrajo matrimonio con Josefa Brea, quien pertenecía a una familia importante del país y con quien procreó 4 hijos: Matías Ramón, Dominga América María, Antonio Nicanor (padre del activista cubano Julio Antonio Mella12​) e Ildefonso. Según un testamento del 5 de mayo de 1859, ninguno de los dos aportó grandes bienes al matrimonio. Al parecer, Mella adquirió sus bienes y propiedades estando casado, parte de ellos por vía hereditaria tras el fallecimiento de su padre en febrero de 1864´...

Vida Política y Militar[editar]

El 1 de marzo de 1844 se integró como miembro de la recién creada Junta Gubernativa Provisional durante la Primera República y pocos días después partió para el Cibao, donde asumió el cargo de gobernador de Santiago y delegado de la Junta Central Gubernativa, convirtiéndose en el jefe político y militar de la región más importante del país.

Ostentó el rango de General del Ejército Nacional e hizo venir a José María Imbert desde Moca, quien lo auxilió como "mano derecha" en el mando militar. Al dar comienzo la Batalla de Santiago, Mella, que no se encontraba en el campo de batalla, impartió las primeras instrucciones y escogió a Imbert como lugarteniente.

Cuando Faustin Soulouque invadió el país, Mella se incorporó al ejército, destacándose en la Batalla de Las Carreras, y pasó a ser secretario de Pedro Santana. Luego de la renuncia del presidente Manuel Jimenes y la elección de Buenaventura Báez como presidente, en septiembre de 1849, Mella fue nombrado Secretario de Estado de Hacienda y Comercio.

Al surgir la enemistad entre Santana y Báez, Mella decidió seguir al lado del primero. Sin embargo, la obstinación de Santana por querer anexar el país a España los enemistó para siempre. Entre 1849 y 1861, Mella rechazó a Santana y su proyecto de anexión.

Mella desempeñó los cargos de Comandante de Armas, Ministro de la Guerra, Gobernador de Santiago, Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario en Misión Especial frente al Gobierno español. En julio de 1856 se le encomendó preparar un proyecto de ley para organizar el ejército.

Miembro de la Trinitaria[editar]

Aunque no se sabe cuándo conoció a Duarte, una vez fundada La Trinitaria, se adhirió a ella en calidad de miembro mediante un comunicado, junto a Sánchez y Félix María del Monte. Duarte vio en Mella un discípulo de condiciones excepcionales y lo designó como sustituto de Juan Nepomuceno Ravelo cuando este fracasó en las gestiones de llegar a un acuerdo con los dirigentes haitianos con la finalidad de organizar el movimiento de "La Reforma".

Guerra de independencia[editar]

En enero de 1843 fue comisionado por Duarte para trasladarse a la villa haitiana de Los Cayos de San Luis, al sur de la isla, para tomar contacto con los revolucionarios reformistas adversos al presidente Jean Pierre Boyer.

Convocó e hizo posible una alianza entre los trinitarios y los reformistas haitianos que combatían con Boyer. Esto trajo como consecuencia, el 16 de enero de 1844, que se firmara el acta de separación, que proclamó la necesidad de separarse de la opresión haitiana y oficializó la unión de liberales y conservadores. Durante la guerra de independencia ocupó la región norte para impedir la penetración haitiana.

Guerra por la Restauración[editar]

Una vez declarada la independencia, Mella proclamó a Duarte presidente de la Junta Central Gubernativa con la finalidad de evitar que algún partidario del colonialismo ocupara el poder. Esta actitud provocó que Pedro Santana lo expulsara del país.

Mella regresó al país en 1848 amparado en la amnistía del presidente Manuel Jimenes y se unió a los conservadores liderados por Pedro Santana, hasta que en 1861, ya ante la eminente anexión a España, se adhirió a los restauradores.

En agosto de 1863 viajó al sur, atravesando la Cordillera Central por Constanza, con el encargo de organizar las tropas restauradoras dirigidas por Pedro Florentino. Durante la restauración fue designado Ministro de la Guerra y elaboró un manual de guerra de guerrillas en enero de 1864.

Muerte[editar]

Mella se desempeñaba como vice-presidente de la República Dominicana cuando en pleno Grito de Capotillo, enfermó de disentería. Poco antes de morir pidió que sus restos fueran envueltos en la Bandera Nacional y pronunció estas palabras: “Aún hay patria, viva la República Dominicana”.

Enfermo y en extrema pobreza vivió en Santiago sus últimos años nuestro honorable Padre De La Patria. Sobre su nombre podemos confirmar que en su acta de nacimiento aparece como Matías Ramón Mella, aunque como lo demuestra este documento inédito hasta el momento y escrito con su puño y letra firmaba como Ramón Mella.

Murió el 4 de junio de 1864, en extrema pobreza, en una pequeña casa cercana a la Fortaleza San Luis, en Santiago, siendo enterrado cubierto por la bandera dominicana como fuera su deseo. Sus restos se encuentran, junto a los de Duarte y Sánchez, en el Altar de la Patria. De las tres grandes figuras próceres del siglo XIX, fundadores de la República, Ramón Matías Mella representó la expresión militante y decidida y el más adaptado a las actividades políticas de una sociedad precapitalista.[cita requerida]

Referencias[editar]

  1.  Cupull, Adys; González, Froilán (2003). Así mi corazón: apuntes biográficos sobre Julio Antonio Mella. Casa Editora Abril. p. 11. ISBN 9789592102842. Consultado el 16 de julio de 2019.
  2.  Publicaciones. Nueva Serie. Política de Francia en Santo Domingo. 11-14. Academia Dominicana de la Historia. 1967. p. 206.

Enlaces externos[editar]